T. Estado de Ánimo


Los trastornos del estado de ánimo son un grupo heterogéneo y prevalente de enfermedades médicas multisistémicas, que se manifiestan con grados variables de depresión, euforia o irritabilidad y se asocian a un significativo deterioro físico y social.

 

 

El ánimo es el estado mantenido de emocionalidad interna de una persona, mientras que el afecto es la expresión externa de un cierto contenido emocional en un momento dado. Es normal experimentar un amplio rango de ánimos y afectos, respondiendo a condicionantes externos e internos.

 

Generalmente, existe la capacidad de controlar sus manifestaciones cuando éstas son adaptativas. Pero, cuando el ánimo de una persona se enferma y se produce un episodio anímico, existe una pérdida de esa sensación de control, apareciendo aflicción subjetiva, alteraciones neurovegetativas y cambios persistentes en la capacidad funcional del individuo. Por lo general, el individuo retorna a su normalidad anímica, una vez superado el episodio.

 

 

Cambios en algunos aspectos emocionales, como la tristeza durante un duelo o la aflicción subjetiva en momentos difíciles o de cambio, no constituyen necesariamente enfermedad, sino emociones negativas que se viven a lo largo de la vida por el simple hecho de que son tan necesarias como las positivas. El problema aparece cuando dicho estado de ánimo se hace patente en situaciones cotidianas, afecta a otras áreas importantes de la vida (social, laboral, etc.) y durante un periodo prolongado de tiempo.







T. Depresivo


Se caracteriza por la manifestación de un estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, sintiéndose triste, vacío, etc. donde disminuye acusadamente el interés o capacidad para experimentar placer en todas o casi todas las actividades que antes si lo producían. También se dan variaciones en el peso, el apetito, el sueño, acusada falta de energía...

 

Casi cada día, se viven sentimientos de inutilidad o culpa excesivos o inapropiados, incluso de muerte e ideación suicida.

 

Todo ello produce una gran disminución de la capacidad para concentrarse, pensar, tomar decisiones, etc.


T. Bipolar


Un episodio anímico puede ser de elevación patológica (episodios de manía e hipomanía) o de caída o disminución patológica del ánimo (episodio depresivo mayor y distímico). La naturaleza del episodio presente y la de eventuales episodios anímicos previos, determinan qué tipo de trastorno del ánimo sufre un individuo...

 

También conocido como la depresión maníaca, el T. Bipolar incluye episodios serios de manía (aumento de energía, actividad, inquietud, pensamientos rápidos y el hablar rápido, negación de que existe algún problema...) y depresión (ánimo persistente de tristeza, ansiedad o de soledad, sentimientos de desesperanza, culpa, pesimism, desvalorización o impotencia...), causando cambios drásticos de temperamento, con períodos de temperamento normal entre ellos.

Distimia


Las personas que padecen distimia a menudo tienen una pérdida de interés en las actividades diarias normales; sienten desesperanza, rabia y/o culpa, una baja autoestima y una falta de rendimiento, energía y productividad en el día a día, así como fatiga, dificultad para concentrarse o tomar decisiones. Estos síntomas pueden afectar tanto a la alimentación como al sueño y, típicamente, aparecen y desaparecen en un período de años, donde su intensidad puede variar con el tiempo, caracterizándose sobre todo por una personalidad melancólica.